Somos una Organización cristiana no gubernamental sin fines de lucro que ejecuta proyectos de desarrollo en comunidades rurales vulnerables de Nicaragua.

 

 

 

 

 

Marciana Canales Traña

"Ahora tengo un trabajo estable en mi propia casa"

 

Con una sonrisa en los labios y un rostro de asombro cubierto con sus manos;  Marciana Canales, una señora de 48 años y habitante del barrio Buena vista, relata un poco de su vida.

 

Elaborado por: Mª Gabriela Arias López

 


Me acuerdo que desde de los 16 años empecé a trabajar en el campo con mi papá Cardenal, sé mucho de agricultura y ganadería, todo era muy diferente, no teníamos acceso al agua, a la luz, ni siquiera a la carretera porque todo era camino. No había desarrollo en la comunidad. Teníamos que salir hacia afuera para tener los productos básicos de la casa.

 

Me acuerdo que caminábamos largas distancias para traer el agua en latas (recipientes de metal) y ocupábamos todo el día para hacer las compras hacia el mercadode Jinotepe, por dificultad con el transporte, desde ese entonces ya empezaba a ganarme la vida.  Aprendí lo básico de la escuela leer y escribir pues deje de estudiar para ayudarle a mi Padres.

 

Antes mi trabajo era  andar con animales  pastoreando entre 15  vacas con mi papá, esa era mi vida,  nunca salía para hacer otra cosa, el agua que tomábamos era de pozo y en cañadas. Me acuerdo que  durante la sequia las vacas se tenían que vender  porque eran periodos difíciles para mantenerlas. En estos periodos salía a buscar  trabajo de domestica pero me iba mal.  Y dije ya no voy mas.

 

En el año 1985 cuando empezamos a organizarnos como comunidad fui aprendiendo nuevas cosas, fui descubriendo que podía hacer otras cosas y que era buena para los negocios. Durante mi vida para poder sobrevivir  comencé a vender queso y huevos hacia pero para lograrlo tenía que hacer grandes  esfuerzos, como el cargar en la cabeza lo que vendía y andar de pueblo en pueblo y de sol a sol.

 

En el 2002 empecé a escuchar que la Fundación San Lucas  visitaba a la comunidad con unos programas, me acuerdo que llegaban a pie, casa por casa, reuniéndonos, porque el transporte todavía era difícil.

 

Mi hermana era organizada y me compartió la idea de organizarme también, y pensé voy a intentar porque ya no puedo seguir  trabajando de manera inestable.Comencé asistir a las reuniones y entrede los programas de la Fundación estaba el programa de acceso a Créditos a grupos de mujeres.

 

La idea me gustó y decidí que tenia que cambiar mi forma de pensar. Tendré mi propio negocio en mi casa,  y así fue. Solicité  un plan de crédito asistiendo a los encuentros de planes de negocios, en este proceso aprendí hacer mis cuentas, el cual fue aprobado.

 

Empecé con 1,800 córdobas comprando lo básico de una pulpería, logré desarrollar mi negocio y cancelarlo a tiempo. Luego con el segundo préstamo  logre fortalecer más la pulpería con más productos y algunos muebles para exhibir los productos.

 

Ahora tengo un trabajo estable en mi propia casa, aprendí administrar y a contribuir con los gastos de mí casa. Tengo mi clientela, y mi negocio está activo y en movimiento.

 

Mi sueño futuro es que de mis ahorros  hacer un lugar solo para la pulpería para agrandar el negocio y agregar mas productos para vender, activar el  proyecto de gallina para engorde  y comenzar a trabajar con este proyecto.Ahora siento que soy más independiente económicamente, mantengo a mi familia y dispongo de mis ganancias.

 

 

“No me di por vencida”

 

Flor de María Selva es una joven que habita en la comunidad El Manantial. Hace 1 año se casó con su esposo Eberto López durante una ceremonia matrimonial con varias parejas.

 

Escrito por: Reyna Sánchez/ 2012

 


Nació en la comunidad de la Pita, en el municipio de Santa Teresa, su padre no la reconoció por eso no lleva dos apellidos como es de suponer en cada personanicaragüense (solo el apellido materno). Convivió la vida con su madre, sus hermanos y su segundo padre que la adoptó como hija aunque no legalmente.

 

Desde temprana edad se ha mudado de una a otra comunidad a causa del trabajo de su padrastro; Chinandega, Rivas, La conquista, etc. No tuvo la oportunidad de ir a una escuela y no sabe leer y escribir. Fue en una comunidad de Rivas mientras ella regresaba de unos “mandados” en el camino se encontró al amor de su vida “Eberto” el que iba manejando un pequeño tráiler.

 

Eberto es hijo de Marcos López quien trabajaba cuidando una finca privada en Rivas. Ella dice que fue amor a primera vista. “Aunque yo no creía en el amor a primera vista ese día quede impactada con ese hombre”, el día del encuentro no se hablaron, solo cruzaron miradas. Días posteriores y de manera casual se encontraron un par de veces más, finalmente declarándose el amor el uno al otro.

 

Tradicionalmente en Nicaragua y en muchas comunidades latinas, la conducta o práctica que se realiza para iniciar una relación de noviazgo es la solicitar permiso a sus padres, de lo contrario la relación no es reconocida por la familia y se considera irrespetuosa.

 

Eberto efectivamente llegó y solicitó permiso a sus padres para iniciar su noviazgo con Flor, pero esto no fue tan agradable para su familia. Cuatro meses duró su relación de noviazgo cuando decidieron huir juntos fuera de la casa de Flor ya que su madre tenía otros planes, para separar a Flor de Eberto, pues ella apenas tenía 14 años de edad.

 

Juntos como pareja vivían en la casa de la familia de Eberto en Rivas y antes del 1 año de vida marital Flor se da cuenta que está embarazada y 2 meses después experimenta su primera frustración, un aborto, provoca la pérdida de su primer bebé.

 

Se trasladan con toda la familia y deciden vivir en la comunidad de Santa Elena, de donde es originario Eberto y el resto de su familia.  A pesar de su pérdida 4 meses después conoce de su segundo embarazo, quien felizmente llega a término el 8 de octubre del 2009 en el Hospital de Jinotepe, los médicos no le aseguraban la vida del bebe (varón) pues había nacido con un problema respiratorio, se agravó su situación y muere en un Hospital de Managua 4 días después.

 

Más frustrada que nunca, lloraba la pérdida de 2 hijos, la familia y conocidos le recomendaba consultar con curanderos y brujos para saber si era un hechizo, negándose a estas decisiones y comenta: “En manos de Dios me pongo para que sea su voluntad darme o quitarme hijos, no me voy a dar por vencida”.

 

Al año de su lamento le comunica a Eberto de su tercer embarazo, con muchos temores y angustias pasaron todo el embarazo aun cuando fue un embarazo relativamente tranquilo. Inician una nueva etapa de su vida y se trasladan a vivir como pareja a la Comunidad de El Manantial, esta es una comunidad recién formada por 5 familias originarias de Santa Elena como parte de un proyecto de acceso a tierras de familias pobres apoyado por la organización San Lucas y la Iglesia Cristiana Reformada.

 

El 5 de Abril del 2012 nace su tercer hijo en el hospital de Jinotepe, ella dice que jamás ha sentido tanta felicidad. “Antes llegue a tener envidia de mujeres con hijos”. Ambos dicen que lo que habían deseado tanto ahora lo han logrado tener.

 

Además de tener a su primer hijo, una semana después recibe la noticia de ser beneficiada de una casa del mismo proyecto. Flor dice: “tantas cosas han llegado juntas que no sé que palabras decir porque la alegría que siento me ha llenado”.  Flor con su primer hijo, esposo y casa, tiene más expectativa de la vida que antes, aprender a leer es uno de los desafíos porque ella dice que se avergüenza de empezar a estudiar ya mayor. La casa actual forrada de caña de trigo es el lugar donde duermen, esta se convertirá en la cocina y en una bodega de sus alimentos para no “ahumar” su casa nueva.

 

Se puede ver la ternura con la que Flor amamanta a su bebe y al mismo tiempo lo acaricia, aun no lo ha inscrito en el Registro Civil de las personas, sin embargo ahora el Manantial cuenta con una nueva persona Yasser Steven López Selva.

 

 

 

 

 

Aldo Lara, Comunidad Ochomogo.

 

Un poco acerca de la vida de Aldo

 

Aldo Lara es un joven de 39 años y habitante de la comunidad de Ochomogo,  antes  su vida  no tenía aspiraciones para el futuro; ahora es el coordinador del Poder Ciudadano y del Consejo de Salud y Familia, en su comunidad. Gracias a los programas que ofrece la Fundación San Lucas, Aldo ha sido autoeficiente.

 

Elaborado por: Mª  Gabriela Arias López/2012

 


Hace diez años atrás mi vida era desordenada, me gustaba jugar beisbol,  andar paseando lo consideraba algo normal como parte de mi juventud,  vivía con mis papas, andaba de arriba abajo con mis amigos, le ayudaba a mis papas en la agricultura, en el trabajo familiar además estudiaba y saque una carrera técnica en el Instituto politécnico de Jinotepe, fue en este momento que conocí a la actual mama de mi hija, fue en estos momentos que empecé asentar cabeza y ser más responsable,  ya no pensaba como joven y decidí establecer un hogar formalmente y dedicarme a la agricultura.

 

 Actualmente en la comunidad de Ochomogo soy coordinador del Poder Ciudadano y Coordinador de Consejo de Salud y Familia.  Hemos venido trabajando bastante agua y saneamiento, agricultura y salud animal. En Agua y saneamiento se han instalado bombas de mecate y se ha reproducido información a los beneficiarios de pozos. También en la parte agrícola antes no sabíamos manejar un fondo de semilla.

 

Hoy si sabemos manejar y darle seguimiento, este fondo nació con San Lucas y lo hemos venido manteniendo los productores. Es un fondo revolvente, este se les dio a los productores y ellos administran y almacenan la semilla para siembra, una ganancia es que el productor guarda su semilla para próximo periodo de siembra y hemos logrado recuperar el préstamo de las semillas en un 100%, ya que se les hace ver que es un beneficio propio de ellos.

 

En el caso de la tierra el hombre se ha encargado de destruir la naturaleza, quizás porque no siembra en lo propio, alquilan y esto no le hace tener una visión de cuido de su tierra, el productor que siembra en lo propio cuida lo suyo, unotrata de conservar el suelo.  Algunas prácticas que he realizado  son como no sembrar en el mismo lugar, buscar medidas para que la tierra no se erosione, promoción de curvas de nivel, entre otros.

 

A la Fundación San Lucas la conozco desde que estaba de Alcalde el Sr.  Uriel Vargas Alcalde en la Conquista, la Alcaldía nos invitó a una reunión, fue allí donde conocimos por primera vez a San Lucas. La Fundación trabajaba en las comunidades Mohosa, Brasil, Pedernal y hormiga,  desde hace tres años entro a las comunidades de Ochomogo y Santa Gertrudis, nos invitaron a una reunión en la comunidad y mostro los temas en que trabajaba: Agua y saneamiento, capacitación a líderes de salud, promotores agrícolas, promotores ganaderos. Nuestra comunidad mostró interés en ella y solicitamos entrar a este programa.

 

 

Martha Isabel López Flores

 

Nuestra vida ha cambiado grandemente”

 

“Nuestra vida ha cambiado grandemente, tenemos un lugar propio y no tenemos que ir a otro lado”así comienza su testimonio Martha Isabel López, una mujer de 46 años, emprendedora que junto con su esposo Gilberto López Palacios y familia toman el reto de hacer cambios de vidas de forma integral.

 


Elaborado por: Mª Gabriela Arias López/2012

 


Ahora gracias a Dios, tenemos tierras para vivir y trabajar,  estamos mejorando. Un gran cambio que hemos tenido en la familia ha sido no seguir trabajando en tierras ajenas y el acercarnos más  a nuestra iglesia  ya que antes noscongregábamos menos.

 

Algo importante que ha mejorado mi vida, ha sido lapulpería y panadería. Me inicie este negocio con un crédito de cinco mil córdobas que me dio la Fundación, me puse a luchar y  luchar, y Dios me bendijo grandemente en el proyecto.  El capital que hoy tenemos después de un año de haber iniciado el crédito es quince mil córdobas.

 

La pulpería ha sido para nosotros un proyecto familiar que manejamos todos, compramos, atendemos a las personas que vienen a comprar y aprovechamos todos.De las ganancias que obtenemosse aporta para el sostén y alimentación de la familia.Creo que el éxito de mi venta, es que nosotros decimos que esa venta no es nuestra, incluso en la familia compramos o tomamos prestado a la venta lo que  consumimos. Cuando hacemos el corte al finalsacamos las ganancias, nunca nos comemos los productos de la venta, llevo apuntes de todo lo que uso en mi hogar  para pagarlo después.

 

Con toda este proyecto siento un cambio en mi vida y familia, podemos ver que el Señor siempre nos está bendiciendo a través de hermanos y la Fundación San Lucas,  cada paso que damos el SEÑOR está ahí con nosotros,  siempre que le buscamos y dejamos que él  nos guie. Todo lo que tengo aquí a mí alrededor es nuestro, tenemos las gallinas, chompipes, diferentes cultivos, ovejas y pelibueyes, la casa, mi venta, el horno para el pan, en fin pasamos de no tener nada a tener todo gracias a Dios.

 

El  cambio  de vida de doña Martha y su familia radica en el cambio total de forma de vida, de estar en casa y tierras como cuidantes de grandes hacendados, de pasar mucho tiempo  trabajando para mejorar y cultivar tierras de otros,   de no tener ningunapropiedad a tener acceso a la tierra y formas de producción diversificada fueron situaciones que cambiaron la forma de vivir. 

 

Ha sido notorio como la familia  se ha unido y se ha involucrado en cada una de las actividades y como ante todo han tenido la Fe y confianza en Dios para salir adelante.